He aprendido que no hay dicha sin contratiempos. No hay placer sin dolor.
¿Conoceríamos el goce de la paz sin la angustia de la guerra? Si no fuera por el SIDA,
¿nos daríamos cuenta de que el mundo está en peligro? Si no
fuera por el odio, ¿sabríamos que el objetivo último es el amor?
No hay comentarios:
Publicar un comentario